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viernes, 19 de noviembre de 2010

Problemas sociales en los estudiantes por Psic. Daniel Sixtos Cruz

Pretendemos que los estudiantes conozcan el ramo de posibilidades insólitas de su tiempo (lectura, el debate, la participación activa, el trabajo en equipo, la ciencia como único destino universal) a fin de establecer un marco de acción donde surjan propuestas y sobre todo, liderazgo óptimo. Crearíamos bases de conciencias interesantes (como creación de cuerpos estudiantiles para realizar debates sobre temas de actualización), sobre seguridad, estudio, convivencia, ciencia e intervención psicológica.

A fin de conservar nuestra participación en la conferencia como base sólida, nuestros propósitos son:

a) Nuestro país vive en constantes conflictos que desequilibran la seguridad de nuestras comunidad, pero sobre todo del individuo y las repercusiones que acarrea esto.

b) El propósito de todos nosotros, como estudiantes, es encontrar fórmulas dinámicas para que el estudio sea nuestra herramienta de toda la vida.

c) La convivencia que se presente en la escuela, debe de promover el trabajo equitativo, en conjunto para que el resultado de nuestras acciones abran las puertas no sólo del conocimiento, sino también de socialización y de apoyo a nuestras comunidades

d) La ciencia juega un papel fundamental para las generaciones venideras, pues serán las que tendrán la responsabilidad de transformar el mundo, ya se ha interpretado, sólo falta hacerlo reaccionar. 

e) La psicología juega el papel más importante puesto que su base científica encuentra soluciones a los problemas cotidianos del individuo, y sólo es posible un equilibrio si nos preocupamos por atender este asunto.

  • Víctor Guisa (2010) Hace mención de los problemas psicológicos en niños y adolescentes referido al entorno de inseguridad que se vive en el país.
  • Noam Chomsky (2003) Habla de la importancia de reestructurar los modelos educativos que interfieren en el proceso de aprendizaje de los estudiantes de Latinoamérica.
  • Alejandro Nadal (2010) en “¿Qué decir a los estudiantes?” propone la organización de cuadros dentro de los estudiantes y militantes de otras organización a fin de promover la integración de una sola comuna que permita enfocarse en un sólo objetivo y para bien de la comunidad.
  • Marx (1845) menciona que “La facultad de los hombres que se encuentran en el campo de la filosofía han limitado sus esfuerzos en la interpretación de la realidad; pero de lo que se trata en todos los cuadros es transformar la realidad”.
  • Jonathan Flores (2010) nos visualiza el panorama idóneo sobre la psicología; fuera del misticismo, la metafísica con la que se juega en psicología y que, invariablemente son portadores de fraudes en una disciplina que basa su conocimiento en el método científico.

lunes, 25 de octubre de 2010

La manipulación y el chantaje emocional por Psic. Luis Daniel del Valle Guevara

A menudo todas las personas se encuentran en una situación de chantaje emocional sin reconocerla como tal, esto es así, en gran parte, porque el chantaje emocional no hace sino llevar al extremo un comportamiento que encontramos y aplicamos de forma permanente: la manipulación. Existen muchas formas de manipulación que no son negativas. Todos en algún momento nos manipulamos unos a otros, y somos manipulados. Hemos aprendido una gran cantidad de formas para manipular a los demás y conseguir lo que queremos. Un ejemplo muy claro es una frase común “¡Qué calor hace, sería bueno que alguien abriera una ventana!”, en lugar de decir “Por favor ¿Podrías abrir la ventana?”.

Es sorprendente lo difícil que puede resultarnos ser directos, incluso en las cosas más sencillas de la vida cotidiana y, tanto más, cuando deseamos algo importante y son muchas las cosas involucradas. ¿Por qué no pedimos lo que queremos? Porque pedir es riesgoso. ¿Qué pasa si el otro nos dice que no? Muy pocas veces hacemos saber a los demás, sin rodeos, en forma clara y directa, lo que deseamos. Si decimos qué queremos y qué sentimos, tememos exponernos. ¿Y si después nos sentimos frustrados o, peor aún, rechazados? En cambio al no pedir algo directamente, la eventual negativa del otro no tiene el impacto de una negativa directa; al menos es lo que suponemos y lo que nos hace sentir menos mal.

No pedir algo de manera directa es también una forma de parecer menos agresivos o exigentes. Es más fácil buscar opciones indirectas para indicar a los demás lo que queremos, con la esperanza de que ellos sepan leer entre líneas e imaginar que es lo que realmente deseamos. “Me parece que el perro quiere salir”, solemos decir, esperando que el o los destinatarios capten la indirecta. En ocasiones lo hacemos incluso sin utilizar palabras. Insinuamos lo que queremos por medio de suspiros, un gesto, o lo que hemos llegado a conocer como “una de esas miradas”. Todos utilizamos estos recursos, y todos, también, aprendimos a interpretarlos cuando los captamos en quienes nos rodean, hasta en la mejor de las relaciones.

Pero existe un momento, claramente marcado, en el que esas pequeñas manipulaciones cotidianas se convierten en algo más nocivo. La manipulación se convierte en chantaje emocional cuando es utilizada reiteradamente para obligarnos a cumplir con las demandas del chantajista, a costa de nuestros propios deseos o bienestar.

Al hablar de chantaje emocional, nos referimos a conflicto, poder y derechos. A medida que el chantaje emocional comienza a infiltrarse, se siente un cambio importante en el ambiente que nos rodea, las amenazas y las presiones se convierten en parte integral de la vida cotidiana. Aparece una marcada frialdad y perdemos gran parte de la flexibilidad que nos permite eludir con serenidad y seguridad los obstáculos que aparecen.

Cuando esa flexibilidad existe, es my fácil tomarla como algo natural y restarle importancia. Todos los días, sin demasiado esfuerzo o trauma, negociamos miles de detalles de nuestra existencia cotidiana: En qué restaurante comeremos, qué película iremos a ver, de qué color se pintará el comedor o dónde realizaremos la fiesta de la empresa. En muchos casos el resultado final no es demasiado trascendente y la persona que manifiesta las preferencias más marcadas es quien por lo general impone su voluntad.

Pero a pesar de un grado normal de desacuerdo y manipulación, prevalece un ritmo de concesiones mutuas y un sentimiento de equilibrio y equidad. Son muchas las cosas en las que podemos ceder con un mínimo de efecto negativo y una rápida integración de nuestro ego y energía. Al mismo tiempo, también esperamos que, a veces, otros cedan a nuestros deseos, gestos u opiniones.

Es importante no calificar cada conflicto de intereses, cada expresión de sentimientos intensos y casos particulares de fijación de límites con el emblema de chantaje emocional. Se trata de un aspecto ambiguo, sobre todo desde que se pone tanto énfasis en la expresión de los sentimientos y en la fijación de límites. Cuando una persona quiere algo y la otra no quiere lo mismo, ¿Hasta qué punto resulta razonable la presión de uno y otro? ¿En qué momento esa presión excede los límites aceptables?